Admitamos que una película con Jlo, Owen Wilson y Maluma como protagonistas, nos haría -en primera instancia- levantar las cejas. Sin embargo, llamó mi atención que le dieran 4 estrellas en la web de Rogert Ebert y tuviera comentarios positivos en varias páginas de cine que sigo, como "The Guardian" o The New York Times. Casi todas coincidían en afirmar que no es la gran comedia romántica del siglo, pero que tenía "algo". Y, hoy, contra todos mis pronósticos, la vi, y puedo decir que -efectivamente- tiene algo, Y ese algo se llama Jennifer López.
"Marry Me", basada en una serie de novelas gráficas de Bobby Crosby y Remy "Eisu" Mokhtar, no es "When Harry met Sally", menos "The Mirror Has Two Faces" y tampoco "500 days of Summer", pero tiene una calidez inusitada que la hace diferente de los cientos de rom-com que se filman en Hollwood y que pasan, sin pena ni gloria, por las pantallas. López solamente me había parecido interesante como actriz en dos producciones, "Selena" y -especialmente- en "Jersey Girl" (2004), donde estuvo mágica, interpretando a Gertrude, la esposa de Ben Affleck (sus escenas y sonrisa, permanecen aún frescas en mi memoria). Verla ahora como Kat Valdez en "Marry Me" fue como ver a Gertrude, otra vez; y es en esa dulzura que proyecta, en la que reside todo el encanto de este film.
Owen Wilson que no es uno de mis actores favoritos, pero que ofreció una gran performance en Midnight en Paris (Woody Allen), muestra un trabajo corporal muy interesante, como Charlie Gilbert, el profesor de matemática nerd, esposo de Kat. Su forma de caminar, parsimoniosa e íntima, de mover los brazos en clase, hasta de cargar a su perro, nos dicen de él, mucho más que sus palabras.
Y si bien, los finales felices o los clichés pueden abundar en este tipo de películas, existen momentos que resaltan no por lo edulcorados, sino por la naturalidad con la que fueron abordados, a pesar de la trama alucinante de la estrella de pop casada con un desconocido. Por ejemplo, la cotidianeidad en las conversas de Kat y George, mientras ella está de gira o viajando en su limusina y él cepillándose los dientes, en casa ("Llámame cuando te sientas sola", le dice él); o los momentos posteriores a la primera noche juntos, que se sienten relajados y exentos de dramatismos, o la divertida secuencia de parejas narrando su historia de amor (en una clara alusión a "When Sarry met Sally"). La música es otro aspecto importante del film y, podemos decir, que es la tercera protagonista. Los momentos musicales cuando Kat está en concierto, o compone y graba sus temas o cuando hace ese dueto con Maluma, están muy bien filmados.
En su crítica, Nell Minow afirmaba que esta película es como la caja de chocolates, que Forrest Gump utilizaba como metáfora de la vida y sus sorpresas; nunca sabemos que nos va a tocar; pero quizás sí lo sepamos y lo disfrutemos igual. Y yo me siento satisfecha de haber cogido uno de los chocolates de esa caja, a pesar de que la envoltura, no era de la marca que suelo elegir.
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